Rosado

Como una bocanada de frescura, nada mejor que una copa de vino rosado en su temperatura justa. El vino rosado es aquel que se diferencia por su color, en tono rosado. Su tonalidad puede cambiar desde un rosado más claro hasta casi un violeta, oscureciendo su color, ello se consigue gracias a las uvas y a las técnicas usadas para producirlo. 

¿Cómo producir vino rosado? 

Normalmente se fermenta el mosto y se macera después con las propias cáscaras de las uvas; dependiendo del tiempo de reposo su carácter será único. Ha de tenerse en cuenta que la calidad de la uva y su variedad es un factor determinante. Para conseguir este tipo de vino, se pueden realizar tres procesos:

  • Contacto con los hollejos: es usado cuando el rosado es el producto primario. Se utilizan uvas que serán aplastadas para conseguir una especie de mosto, del cual se separan los hollejos que le dan nombre el procedimiento. Cuanto más tiempo se dejen los hollejos en contacto más intenso será el color del vino resultante. Por lo general, para conseguir el vino rosado, tendría que dejarse poco tiempo. Este es el procedimiento más empleado y con el que se consigue más fácilmente la calidad del vino
  • Método de sangrado: consiste en obtener el rosado como un subproducto del vino tinto. El vino se caracteriza por tener un color más intenso y unos aromas a frambuesas y fresas.
  • Mezcla: este procedimiento es muy poco frecuente. Consiste en mezclar el vino tinto y el blanco.

Procedencia del vino rosado

Existen leyendas y mitos sobre el nacimiento del vino rosado, de hecho, se cree que fue el primer vino de la historia. No es casualidad que los primeros vinos espumosos y champagnes fueron rosados y que actualmente sean los más caros del mundo. 

El epicentro de su procedencia se encuentra en el sur de Francia, en regiones como la Provenza que están muy ligadas al Mar Mediterráneo. Allí los primeros vinos que se elaboraron fueron los rosados.

Características a tener en cuenta en su compra:

El vino rosado suele destacar por su frescura, suavidad y ligereza,  factores decisivos en la elección de un maridaje adecuado y en sintonía con el plato.

Su elaboración puede hacerse con diferentes tipos de uvas, como la garnacha de España, una de las variedades clásicas por excelencia; la Grenache de Francia, muy fresco y afrutado, percibirás muchas moras y cítricos, en el retrogusto algunas notas florales; y la Sangiovese de Italia, presentan aromas a frutos rojos y resulta en la boca carnoso, de taninos importantes, alta acidez y estructura. Su sabor tiende a ser afrutado en la mayoría de los casos.

Las botellas de este vino son transparentes porque el color habla por sí solo, la gama de tonos abarca desde un cobrizo pálido hasta el rojo carmín, sin profundizar hasta el tinto. El paladar y la visión se unen en este vino, pues los rosados más oscuros transmiten sabores afrutados o bien, percibir sutilezas de moras, cerezas, arándanos o fresas. Entre otros, encontramos de banana, limón, granada, naranja, sandía o melón. En definitiva, encontramos en este vino características de un vino tinto como de uno blanco.

¿Has probado el vino rosado? Déjate seducir por su carácter y elegancia, en Vino Roali tenemos diferentes marcas disponibles: Viejas Riscal, Faustino V, Coto Mayor Rioja, Jean Leon Penedés, Puerto Banús, Marqués de Cáceres.

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