Sin duda la crisis del COVID-19 ha afectado de forma negativa a numerosos sectores. Algunos especialistas vinícolas afirman el descenso de consumo de vino durante esta pandemia. Por el momento es un misterio sin resolver, del que no se despejarán dudas hasta que realmente estemos cerca de la normalidad que teníamos antes de este suceso.

El cierre de establecimientos como bares y restaurantes ha sido uno de los puntos clave que ha influido gravemente en la disminución de ventas de vinos y otros alcoholes. Algunas de las soluciones que se han tenido cuenta en este tiempo es la búsqueda de otras vías de venta, como la venta online de vino o acuerdos con supermercados.

Según un estudio de AllianceBernstein esta situación ha favorecido a las tiendas online.

Por otro lado, se está analizando en estas últimas semanas el ritmo de recuperación de estos sectores. Se prevé que puede darse una recuperación pronta debido a la demanda acumulada, aunque aún es temprano para clarificar los datos, los expertos apoyan esta teoría.

El cierre de locales destinados a la hostelería que tuvo lugar el 14 de marzo tras la declaración del estado de alarma, fue un gran palo tanto para los trabajadores como para el sector vinícola, teniendo en cuenta que bares y restaurantes representan aproximadamente el 50% de las ventas totales de vino y otros alcoholes.

Todo esto trajo consigo un cúmulo de sucesos, como son los incumplimientos de pago por parte de las bodegas, retrasos en las llegadas de mercancías, además de las cancelaciones de pedidos. No obstante, el trabajo en los viñedos se ha seguido llevando a cabo.

El enoturismo por el momento está parado, aún se mantienen algunos despidos temporales en bodegas, industria hotelera y comercios, entre otros.

Cabe decir que nos encontramos en una circunstancia difícil, ya que venimos arrastrando los efectos del Brexit y los aranceles estadounidenses.

Será el tiempo que dure la crisis lo que determine la dimensión de los daños y las empresas que sobrevivirían. De cualquier modo, las compras de vino para uso doméstico son insuficiente para subsanar las pérdidas. Se estima que en el mejor de los casos, podrían mejorar las estadísticas para ahora, mediados de 2020.

Por otro lado, se han propuesto bastantes y variadas propuestas, como catas online o ayudas solidarias, ya sea con alguna donación o publicitando de manera gratuita alguna marca.

Algo positivo que ha permanecido durante la pandemia es el deseo de beber vino, por lo que en mayor o menor medida se ha seguido comprando. Se piensa que la pandemia del COVID19 ha favorecido a las compras online de vino.

Después de todo, las empresas deberán esforzarse para darse mayor visibilidad, mediante campañas de marketing y otras estrategias de venta para poder recuperarse.